Una vez constituida, lo que facturás entra a la sociedad y deja de ser tuyo de manera directa. Para que llegue a tu bolsillo hay cuatro caminos, con costos fiscales muy distintos:
Dividendos: tributan 7%, la alícuota más baja. La contra es la frecuencia: se distribuyen una vez al año, con balance cerrado y asamblea.
Honorarios de director: 28%. Deducibles para la sociedad hasta el 25% de la utilidad contable.
Sueldo en relación de dependencia: cerca de 40% en cargas sociales. Solo corresponde si ejercés funciones gerenciales reales.
Facturarle servicios a tu sociedad: deducible para ella, siempre que haya contraprestación genuina y documentada.
En la práctica, la combinación que mejor suele funcionar es un sueldo moderado como director más dividendos al cierre. Lo que conviene evitar es sacar fondos sin respaldo formal: ARCA presume intereses gravados y se debilita la separación patrimonial que fuiste a buscar al constituir.